Mundo ficciónIniciar sesiónMINETTI:
Ignacio estaba todavía recuperándose de sus propias heridas. Era un buen hombre. Quería con todo su corazón a Damián. No lo presioné, dejé que dijera lo que había venido a decir.
—No, no, señor —negó de inmediato—. Esa peritonitis que tuvo lo dejó muy mal. Sigue en coma y los médicos no saben si despertará. Pero no vine por eso. Señor Minetti, yo s&ea






