Mundo ficciónIniciar sesiónLILIAN:
Me quedé paralizada ante lo que decía. ¿Qué locura lo había agarrado? ¡Jamás olvidaré a Alessandro! No me importa lo que haya hecho, nunca lo amaré ni seré su esposa. Estuve a punto de abrir los ojos, pero me contuve.
—Perdóname por hacerte esto, Lili, pero estoy cansado de vivir solo, y creo que a ti podré amarte como hacía con mi Celia —dijo, acariciando mi rostro casi sin tocarme. Me moví, acomodándome en la cama. Se alejó de prisa y se quedó en silencio; luego lo escuché decir: —Mañana nos iremos a una isla que nadie sabe que tengo, si el tiempo nos deja. Solo tú y yo. Espero que me perdones un día. Te juro que no te maltrataré ni te obligaré a nada. Esperaré pacientemente, como hizo Minetti con Celia, que tu corazón venga a mí. Si él lo logró






