220. EN SERIO PELIGRO
LILIAN:
Avanzamos así hasta entrar en una sala de conferencia donde están Rufo y Migue. Todavía siento la indignación; Alessandro me abraza muy fuerte, como si quisiera llenarme de valor. Lo estrecho muy fuerte, escondiendo mi rostro en su pecho, estoy tan avergonzada por todo. Al mismo tiempo, ahora estoy asustada por haber anunciado que era la Prima Donna de la mafia italiana. ¿En qué estaba pensando?
—Perdona, Lili, que te dejara sola —escucho a Alessandro—. Pero me estaban informando de