Mundo de ficçãoIniciar sessãoDesde que murió Celia, me prometí a mí mismo no volver a amar a nadie, y lo he cumplido. Utilizo a las mujeres para mi satisfacción cuando se me antoja, no tengo que buscarlas. Ellas solas vienen a regalárseme en mi oficina en la empresa o en cualquier lugar que aparezco. Nunca he tenido necesidad de ir de cacería.
Pero a pesar de haber estado con múltiples de ellas, jamás había vuelto a besar a una. Y ahora esta chica






