Antes de que Olivia pudiera entender lo que quería decir, Max había plantado sus labios sobre los de ella.
En verdad, Max había comenzado a sentir celos en el momento en que le aplaudió a Ross. Él había querido que él mismo fuera el único hombre que le preocupara, lo cual era una idea extrema y hasta cierto punto demente.
Sin embargo, cada vez que la veía, simplemente no podía controlarse.
Aunque habían pasado la noche anterior haciendo el amor, ambos compartieron un largo y apasionado beso.
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