Por más que Zayden luchó por liberarse, no pudo. El hombre notó que cada vez le costaba más respirar, por lo que comenzó a entrar en pánico.
—¿Quién es Olivia? ¡No conozco a nadie con ese nombre! ¡Lo juro! ¿Cómo diablos se supone que debo esconder a alguien que ni siquiera conozco? —respondió Zayden, haciendo una mueca.
—La mujer que te tiró a patadas a la piscina. ¿Donde esta ella?—
—¿Cómo se relaciona eso con la persona que estás buscando?— preguntó Zayden con una expresión desconcertada.
—La