VALENTINA ROSS
En el vuelo de Nueva York a Colorado, pasé la mayor parte de las horas mirando por la pequeña ventana mientras pasaban las nubes. A mi lado, Josh sostenía mi mano, acariciando mis dedos y sonriendo cada vez que yo giraba el rostro hacia él.
Yo estaba actuando en piloto automático. Acepté la sorpresa del viaje de forma completamente mecánica, forzando un ánimo que no existía dentro de mí.
La verdad inconfesable era que me estaba muriendo por dentro porque extrañaba a mi amante. Ex