VALENTINA ROSS
El lunes amaneció nublado y frío, combinando perfectamente con el estado de anestesia de mi espíritu. Pasé el domingo entero en modo automático, sonriendo y asintiendo con la cabeza mientras Josh llamaba a sus padres y a mi mamá para anunciar nuestro compromiso al mundo. Cada "felicidades" y "ya lo sabía" que recibíamos por teléfono era como un ladrillo más colocado en las paredes de mi prisión invisible.
Hoy, mi rutina sería un poco diferente. En lugar de ir a Beckett Industries