VALENTINA ROSS
Cuando abrí los ojos, mi rostro estaba hundido en el pecho desnudo de alguien.
El olor a sexo y a ese perfume inconfundible invadió mis fosas nasales.
El recuerdo de esta madrugada me golpeó.
Dios mío. ¿Qué fue lo que hice?
Contuve la respiración y me alejé de Domenico con el mayor cuidado posible para no despertarlo. Me deslicé fuera de las sábanas revueltas, sintiendo el aire frío erizar mi piel desnuda.
Miré hacia la cama. Domenico dormía profundamente, con el cabello oscuro c