ARES BECKETT
Ver a Rubi gritar y retorcerse de esa manera fue la peor escena de mi vida. Soy un hombre acostumbrado a tener el mundo entero en las manos, que resuelve problemas con un chasquido de dedos o una simple firma, pero allí, en esa habitación de hospital, yo era un completo inútil. No podía hacer absolutamente nada para detener el sufrimiento de mi esposa. La sensación de impotencia era abrumadora.
El equipo médico actuó rápido y la sedó. El cuerpo de Rubi se aflojó en la cama, y el do