67 - Ares, por favor...
ARES BECKETT
Ella parpadeó y el llanto se detuvo al instante. Sus ojos oscuros, húmedos por las lágrimas, me miraron con sorpresa y curiosidad.
No le di tiempo para pensar demasiado. Incliné el rostro y tomé sus labios con toda el hambre que había estado conteniendo. El beso fue urgente, profundo y posesivo. Rubí jadeó contra mi boca y, al segundo siguiente, sus manos se aferraron a mi cabello, tirando de los mechones con fuerza mientras me correspondía con la misma intensidad desesperada.
Camb