RUBI MONTENEGRO
El trayecto pareció durar toda una vida. El silencio dentro del auto era tan sofocante que me costaba respirar. Cuando el vehículo finalmente redujo la velocidad, miré por la ventana y vi que estábamos alejadas de la ciudad. El auto se detuvo frente a una hermosa y enorme propiedad aislada, rodeada de árboles altos y luces suaves que formaban un camino hasta una casona.
En cuanto el chofer quitó los seguros de las puertas, salté del auto. Mi coraje no había disminuido ni un solo