Aunque no le gustaba contarle las cosas a su padre, siempre encontraba una respuesta conversando con ese viejo sabio, ese hombre lo conocía más de lo que el mismo se conocía. Desde esa mala se estaba sintiendo tan diferente, solo de recordar lo que le pidió la noche anterior le hervía la sangre e imaginarla sonriendo con otro le parecía una herejías.
—Sinvergüenza, desvergonzada. Que se cree, —se acomodó el cabello, —tranquilo, ella no es capaz de engañarme —un mujer lo miraba lasciva desde otr