La mesa estaba decorada de gala, vajilla de plata, copas de cristal, flores y velas, el mantel bordado con hilos finos. Y la cena inundaba la planta baja de un exquisito aroma que despertaba el apetito de cualquiera.
—Nos diste un susto horrible, porque saliste de casa sola —Arianne terminaba de arreglarse en su habitación, —Te ordenamos explícitamente que no podías ir a ningún lado.
—Tenía que agradecer la oportunidad que me dieron, no quería desaparecer solo así el joven Jeremy fue muy amabl