No mantenía su mirada fija en su rostro, ni la conversación mientras ella intentaba actuar con toda normalidad a pesar de la actitud posesiva de Malcolm, veía su escote, levantó el mantel para ver hasta donde podían ver su piernas, se fijó en la deliciosa curva de sus caderas y sabía cuan descubierta estaba su preciosa espalda.
Dios por qué tenía que sufrir así, era tolerable con la miradas pero no a esta depravación.
—Puedes ponerte la servilleta sobre las piernas cariño, es mejor que te cubra