—No puedo creer que ya estén regresando a Estados Unidos —comenta Silvia con lágrimas en los ojos mientras se despide de su hija, su yerno y su nieta en el aeropuerto.
—Pronto volveremos a vernos, mamá. ¿Ya olvidaste que aquí dentro vienen otros dos bebés? —dice Alice, acariciándose suavemente el vientre—. Les encantará recibir los cuidados y los mimos de su abuela.
—Tal y como están las cosas, creo que terminaremos mudándonos definitivamente —comenta Silvia de manera enigmática.
—¿Cómo así? —p