Poco después de regresar a Nueva York, la rutina de la pareja comienza a volver a la normalidad, aunque todavía sentían que faltaba algo para que todo estuviera completo.
Alice y Richard están sentados uno al lado del otro en la sala de exploración, con las manos entrelazadas mientras esperan con ansiedad el inicio de la consulta prenatal. El ambiente es acogedor, con una iluminación tenue y paredes decoradas con fotografías de bebés sonrientes. La doctora entra con una cálida sonrisa, saluda a