Todo parecía un sueño, pero había llegado el momento de volver a la realidad. Alice y Richard retoman sus rutinas en la empresa, ahora sin necesidad de ocultar su relación ante los demás.
—Voy a mandar preparar una oficina solo para ti —comenta Richard mientras salen del estacionamiento de la empresa y entran en el ascensor.
—Ni se te ocurra. Estoy muy bien donde estoy —lo advierte ella con una sonrisa firme—. No quiero que me acusen de nepotismo, sobre todo ahora que todos saben que estamos ca