Al darse cuenta de que la llamada había terminado, Alice mira a su madre con una expresión de absoluto horror.
—¿Qué pasó, hija? —pregunta Silvia, temiendo ya lo peor.
—Tengo que ir a nuestro apartamento. Llama a la policía ahora mismo. Alguien tiene el teléfono de Richard y… —Alice se interrumpe, incapaz de terminar la frase. El miedo se refleja en cada una de sus palabras.
—¡Dios mío! ¿Y Lily?
—¡No lo sé, mamá! ¡Por favor, llama a la policía ahora mismo! —suplica Alice mientras se dispone a s