Aunque se burló cuando le dijo a Richard cuáles eran sus exigencias para la boda, todo lo que había pedido fue realizado a la perfección. Richard organizó cada detalle en un tiempo récord, atendiendo hasta el más mínimo aspecto con una dedicación impecable. El número de invitados era reducido, pero se aseguró de que todo estuviera rodeado de lujo y sofisticación, tal como Alice se merecía. El gran día finalmente había llegado y, aunque ambos estaban muy nerviosos, compartían una felicidad profu