CAPÍTULO — Navidad bajo el mismo latido
La noche de Navidad había caído sobre Montevideo con ese calor manso y pegajoso que solo diciembre sabe regalar, treinta grados que obligaban a tener el aire acondicionado encendido mientras las ventanas dejaban pasar el rumor lejano de algún vecino celebrando temprano, y la mansión Montaldo estaba llena de luz, de risas, de platos que iban y venían, de aromas a comida casera y de una paz que hacía mucho tiempo no se sentía tan completa.
Victoria ya te