Lucía
—¿Te gusta?
La niña sentada en mi mesa de té asiente, la veo comer uno de los pastelitos que tanto me gustan en completo silencio mientras mi perro mueve su cola demasiado feliz junto a la mesa.
—Papá me dijo que no podía venir aquí.
Dice ella moviendo sus manos rápidamente, sonrío sabiendo exactamente por qué le dijeron eso.
––No deberías desobedecer a tu padre, él te quiere cuidar.
––Mi papá es tonto––repite––ni siquiera me preguntó si quería venir aquí.
––¿No querías venir?
––No lo sé,