Lizbeth
Me dejo abrazar un poco más por el hombre que amo, el hombre que realmente no debería querer, pero que al final tampoco puedo resistirme. Decido confiar en él, me digo que dolerá mucho más el estar separados con la incertidumbre de que quizás si podríamos tener algo verdadero.
La puerta de la oficina se abre, mis ojos se mueven hasta la pequeña niña que tarde mucho tempo en dormir y corro para abrazarla antes de que sus enrojecidos ojos comiencen a llenarse de lágrimas una vez más. Bes