Jeremías
Bajo de mi auto, tomando una respiración profunda, miro el reloj en mi muñeca calculando cuanto tiempo tengo antes de que llegue la policía y tomo los documentos de mi carpeta antes de caminar directamente hacia la casa de mi tío.
Le pido a la empleada doméstica que le informe de qué estoy aquí y frunzo el ceño cuando veo a su esposa y los dos chicos acercarse desde el comedor junto a él. Paso una mano por mi cabeza, maldiciendo que estén presentes.
—¿Qué haces aquí Jeremías?
Gruñe el