Pov Samantha
Llegamos a una cabaña arriba de una colina después de caminar por varios minutos, la adrenalina de hace un momento sigue en mi vientre, al igual que la humedad en mis bragas.
Voy caminando detrás de Fernando, con las manos temblorosas. A pesar de que ya hemos estado juntos varias veces, la adrenalina de lo que se aproxima sobrepasa mi ser.
El lugar enfrente de mis ojos es hermoso. Está rodeado de césped, es de dos plantas, hecho de madera color caoba, con unas paredes blancas. Es