La noche había sido demasiado larga, a pesar de que había llegado de madrugada al hospital, y la oscuridad había durado muy pocas horas, se sintieron como toda una eternidad.
A duras penas había logrado dormir un par de horas, pero las suficientes como para despertarse sobresaltada, ante el murmullo de las máquinas y el suave zumbido de las luces fluorescentes de la habitación, las cuales creaban una atmósfera de quietud inquietante. Al abrir los ojos, su mirada se encontró con el rostro de En