—Cariño, quiero que me acompañes a un sitio mañana por la tarde—invitó Enrique, entrando en la oficina de su novia aquel viernes por la tarde.
—¿Mañana?
Ashley se sorprendió un poco de la invitación, los fines de semana solía dedicárselos completamente a su pequeño hijo.
—Sí. Será a eso de las seis.
—No sé si pueda, Enrique. Ya sabes que Arnold demanda mucho de su madre. Él necesita que compartamos más tiempo juntos y yo estoy siempre aquí—señaló a la oficina—. O contigo. Ya casi no le dedic