Ashley despertó ese sábado por la mañana con un nudo en el estómago, la idea de que su hijo conocería a Angelo, le generaba mucho estrés. Hubiese preferido que eso nunca pasará, pero el destino tenía otros planes para ellos; y entre esos planes estaba el hecho de que Angelo volviera a aparecer en su vida, justo como lo que era: una presencia indeseable.
Sabiendo que no tenía más alternativa que asistir al dichoso encuentro, respiró profundamente y se armó de valor para enfrentar lo que venía.