A la hora del almuerzo, Ashley recogió a su hijo en el salón de juegos, y luego fueron juntos a la cafetería de la empresa, dónde sabía que Enrique la estaba esperando.
Mientras caminaban hacia el lugar, miró a su pequeño y le acarició el cabello con ternura.
—Voy a presentarte a un amigo, cariño—le notificó con una sonrisa.
Los ojitos del pequeño se iluminaron aún más.
—¿Es mi papá?—preguntó, con la esperanza palpable en su voz.
Ashley, apretando su mano con cariño, le respondió con sinceri