Ashley ignoró la provocación hecha por su exsuegra y entró a la sala de audiencias, para esperar a que comenzara el caso de custodia de su hijo.
Sin embargo, en el proceso, no pudo evitar cruzar miradas con Angelo, quien le devolvió el gesto con mucha más atención.
Ese fugaz cruce de miradas hizo rememorar en su interior sensaciones que creía ya extintas y que, de alguna manera, le hicieron sentir frustrada consigo misma.
Ese hombre se había atrevido a entablar una demanda en su contra con la