9. Claro que es su culpa
—Hola, ¿qué tal va tu luna de miel? —pregunto con ánimo.
—Leah… —musita. La escucho llorar y el estómago se me encoge de inmediato.
—¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?
No responde. Solo escucho sus sollozos, cada vez más desesperados y empiezo a inquietarme.
—Dime qué sucede, Hayleen —presiono—. Me estás asustando.
—Nos acaban de echar del hotel —logra decir al fin.
—¿¡Qué!? ¿Por qué?
—La tarjeta de Eric se quedó sin crédito y no tenemos cómo pagar los días que faltan para regresar.
—¿Y ya tienes los