41. Hoy la espero a ella
La iglesia está tan silenciosa que puedo escuchar mi propia respiración. Estoy de pie frente al altar, con las manos entrelazadas detrás de la espalda para que no noten que me tiemblan, llevo un traje negro con un camisa beige y un corbatín que siento demasiado ajustado. Nunca pensé que este lugar pudiera intimidarme… hasta hoy. Porque hoy la espero a ella, hoy será el gran día en el que unamos nuestras vidas para siempre.
Han pasado algunos meses y, poco a poco, todo ha vuelto a su curso. Lea