Salí del baño oliendo a rosas y recién salida de un baño con leche que me hizo sentir renacida. Aunque los cachorros todavía estaban en la habitación, vi a Maya de pie junto al espejo de la mesita de noche.
—Es hora de peinarte, mamá. Maya está aquí para ayudarte -mi hija respondió a mi pregunta silenciosa.
Kyle se apresuró a acercarme la silla y le besé la frente como recompensa.
Mi pequeño se sonrojó antes de regresar al lado de su hermana.
—Gracias por hacer esto, Maya —dije a la dulce adole