Jacob estaba feliz y con gusto se puso a hacer los 3 cheques para pagar los “honorarios” de los que le ayudaron.
- Al fin, somos súper millonarios, la espera valió la pena – indicó emocionada Jessica.
- Padre ¿a dónde iremos primero?
- A la cárcel obviamente – se escuchó una voz masculina furiosa, a la vez que se abría la puerta de golpe dejando a la vista a un castaño furioso acompañado por varios oficiales y un joven pelimorado.
- ¿Quién te crees que eres para entrar así? – se quejó Julián.
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