Una vez que las dudas fueron aclaradas, las cosas estuvieron tranquilas en la casa o bueno casi… porque a veces los antojos de dulces en la madrugada eran sorpresivos para James, pero por suerte Tere y los de la cocina estaban preparados para ayudarlo.
En el muelle la rutina con algunos envíos sorpresa eran normales, aunque a veces James buscaba escaparse a la constructora para ver en que podía ayudar e igual le habia pedido ayuda a Celso y a Adrián para que le enseñaran un poco sobre el manejo