Tras regresar a su automóvil, Elizabeth condujo de regreso a su casa e ir directamente a encerrarse a su habitación, teniendo cuidado de no despertar a su madre.
Al estar encerrada ella agarro la almohada para ahogar sus gritos regreso a su casa y se miraba muy ansiosa.
- No… no puede ser, no… me niego – dijo furiosa azotando con fuerza la almohada contra el piso para levantar la mirada y ver su propio reflejo - no voy a dejar que alguien más llegue y me robe lo mío, trabaje muy duro estos años