Llorar a veces hace bien. Aunque luego me queda la nariz congestionada y los ojos un poco hinchados. Menos mal que no uso tanto maquillaje, o me vería horrible, como un mapache borracho como a veces se ve Anna. Termino de secarme la cara tras lavármela varias veces y salgo del baño.
Al hacerlo, ya ha recibido la comida y la ha acomodado en la mesa para dos que hay en la habitación. Es evidente que buscaba algo privado. Ahora tengo claro que esa era su intención cuando me invitó a este hotel; si