―Vaya, nunca te había visto arreglándote tanto para salir ―Anna comenta burlona desde donde está tirada a sus anchas en mi cama.
Le observo frunciendo el ceño, pero tiene razón, hacía mucho no me preocupaba por arreglarme demasiado; pero supongo que es porque ahora estoy en otra etapa de mi vida en la que me estoy superando a mí misma, y en efecto, preocupándome más por mí que por los demás, aunque no al extremo de la vanidad.
Cuando te dedicas a que los demás siempre estén bien, te olvidas inc