Al salir, me tropiezo con Bless, intento pasar y él me corta el paso como si estuviéramos bailando un improvisado vals. Lejos de ser divertido, se siente molesto.
—¿Me dejas pasar? —le pregunto.
—Qué gusto verte tan temprano —responde con un tonito muy animado. Refunfuño poniéndome muy molesta y solo después de eso, me da el paso.
Voy directo al cuarto de cambios y me pongo el uniforme. Como aún tengo media hora, tomo mi teléfono y decido llamar de nuevo a mamá.
—¡Emma!
—Siento haberte colgado,