Capítulo 8.
Él quitó su entrepierna a tiempo respondiendo mi sonrisa con una propia.
-Tanta violencia en un cuerpo tan pequeño y lindo. Eso no funcionará conmigo. - Dijo y luego se inclinó un poco más hacia mí colocando su boca en mi cuello. Escalofríos placenteros recorrieron mi cuerpo y el gruñó quedamente. - Entonces, conversación. ¿Qué es lo que has venido a investigar exactamente?
-Todos tus sucios negocios, grandote. - Dije tensándome con incredulidad. - ¿Me estás lamiendo?
-No, eso sería extraño.