Capítulo 55.
Tenía ciertas expectativas para mi primer beso.
Yo era de esas chicas que crecieron pensando en el príncipe azul. Algo como cruzar miradas, sonreirnos, una cita, descubrir que teníamos intereses en común y, con suerte, tener una segunda cita.
Algo inolvidable que contarle a nuestros nietos porque yo era así de cursi.
Nunca imaginé que me lo daría un chico que se convertía en animal y le cantaba a la luna en un ritual pagano en donde bailaban desnudos al rededor de una hoguera.
Puede que