Capítulo 47.
Esperamos ahí al rededor de veinte minutos a que la lluvia parara sin éxito.
Para ese punto estaba a segundos de mandar todo al carajo y simplemente caminar bajo la lluvia.
Quizás me resfriaría, pero valdría malditamente la pena. Estaba agotada física y mentalmente gracias a la montaña rusa de emociones de los últimos horribles días.
-No parece que vaya a dejar de llover, Jo.
-No. - Dije con un gran bostezo.
-Escucha, ¿Por qué no te quedas esta noche? Tenemos cuartos disponibles.
Yo asentí. N