Capítulo 33.
-Por la emoción en tu rostro, imagino que no esperas divertirte en esta fiesta. - Dijo Edson acomodándose frente a mí.
La limosina comenzó a circular entre el tráfico habitual.
-No es eso.
Edson esperó a que continuara hablando pero yo me mantuve callada.
Bueno, él no pensaba que le soltaría todos mis secretos solo por un par de zapatos y una sonrisa, ¿O si? Lo que me recordaba...
-No tengo teléfono.
Me miró confundido hasta que le hice una mímica de un tipo grande y malo rompiendo mi teléfono.