Capítulo 119.
Edson.
Pude escuchar disparos a la distancia. Quizá algunos pinchazos sin importancia de los perros que trataban de detener mi ataque mortal a todos y cada uno de ellos.
No lo sabía.
Me sentía igual que cuando Gustav me había pedido que hiciera algo horrible. Todo lo que había en mi mente era muerte y sangre. No precisamente en ese orden, sobre a todo a los perros que olían con más fuerza a mi compañera.
Los lobos me ayudaron con algunos, pero en su mayoría yo era el verdugo de éstos animales.