—Estoy esperando a que me expliques bien esa historia de que debo aceptar casarme contigo —dije, cruzándome de brazos, desafiante.
—No te debes casar conmigo —respondió sin inmutarse.
—¿Entonces por qué debo aceptar tu propuesta de matrimonio? —pregunté, confundida.
—Es que hay una persona en aquel lugar de la que me debo librar —explicó, sin mirar hacia otro lado.
—¿Y eso qué tiene que ver conmigo? —me inquieté, sin entender.
—Que para eso necesito comprometerme —añadió, con una calma inq