Enzo
Hice el registro lo más rápido que el recepcionista me permitió y me dejó ingresar al estacionamiento, justo donde estaban las habitaciones. Manejé a una velocidad ridícula, ya que iba muy rápido en un lugar con una sola entrada.
Mi corazón se detuvo y al segundo comenzó a latir más fuerte en el momento que vi el Toyota. Sonreí como un tonto. Pero mi corazón latió más al momento de verla a ella en la puerta de enfrente de la camioneta buscando algo en su bolsa.
Por un momento alzó la vista