Enzo
Cuelgo la llamada de Red con la ansiedad prolongándose por mi cuerpo.
He estado muy ocupado estos días, lleno de trabajo en ambos mundos de mi vida, de día el magnate más codiciado y de noche la bestia que mataba casi que por diversión. Quería limpiar la ciudad de escorias solo para que mi mujer pueda transitar sin peligro de muerte. Tenía un traidor entre mi gente que se encargó de regar la voz que había conseguido esposa para poder tomar el trono de la mafia Cavalli.
Pagaría el traidor,