Enzo
Sus labios son una delicia y su cuerpo un sueño, me encanta la mujer que el maldito destino puso en mi camino.
Su cuerpo se encaja con el mío como piezas de rompecabezas, es como si estuviéramos destinados. Quiero que sea así, no me importaría estar atado a ella por el resto de mis días.
—Quiero hacerte mía aquí mismo —dije entre el beso y ella jadeó.
Se separó un poco de mí y dándome una sonrisa mortal, tomó el borde de su vestido y se lo subió hasta el abdomen, dejándome apreciar su mini