Mundo ficciónIniciar sesiónOlivia
El silencio en la habitación era ensordecedor. Se podía escuchar el tictac del reloj de pared, cada segundo un martillazo en mi pecho que me recordaba la realidad que nos aprisionaba. En el rostro de Enzo, normalmente un lienzo de calma y seguridad, solo se dibujaba la tormenta que lo azotaba por dentro. Desesperación. Una palabra que nunca pensé asociarle a él, pero que ahora lo definía por completo. Es entendible, no solo yo estoy en peligro, sino nuestr






