Olivia
El sol apenas se asomaba por el horizonte, filtrando un suave resplandor dorado a través de las cortinas de la habitación. Me encontraba sentada en la cama, rodeada de almohadas, mientras mis manos acariciaban suavemente mi vientre.
Hacía ya dos días que me habían dado de alta de la clínica, ya recuperada pero con un montón de cosas por hacer, ya que ahora no solo debía cuidarme a mí, sino a mí bebé.
Hoy, era un día especial, y una mezcla de ansiedad y emoción revoloteaba en mi interior